809-369-1092 Ext.: 1 casa@mariadelaaltagracia.org
Acerca

Quienes Somos

Una Casa al servicio de la nueva Evangelización,
para el Hombre encontrarse con Dios

Fundación Casa Arquidiocesana María de la Altagracia Inc.

Esta Fundación fue constituida legalmente conforme las leyes que rigen la materia en nuestro país, el día 2 del mes de agosto del año 2007, con la finalidad de amparar y proveer de bases Canónicas y Jurídicas a la Casa Arquidiocesana María de la altagracia, la cual funciona desde el año 1994.

Como surge

Esta Casa surge por expreso deseo del Arzobispo de Santo Domingo, Su Eminencia Reverendísima Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, que sensible a la realidad pastoral de su Arquidiócesis ante el crecimiento de las Comunidades del Camino Neocatecumenal en la República Dominicana, vislumbró la ausencia de espacios idóneos para que se transmitieran las riquezas doctrinales y de magisterio que la iniciación cristiana de adultos conlleva.

La Providencia Divina

Han sido las Comunidades del Camino Neocatecumenal que de la mano del Equipo Responsable Nacional, para entonces constituido por el Padre Alonso Gómez Fernández (responsable), Pedro Sanchez y María Fernanda Benejan, se han dedicado a la consecución de los terrenos y de los fondos necesarios para que  poco a poco y ayudados por la providencia divina fuera surgiendo la Casa que diecisiete años después se ha concluido.

Promoviendo la dignidad

Hemos visto que a lo largo de estos años se han conjugado varios factores que han ido haciendo de la Casa un Centro de Formación cristiana, humana y por ende de promoción social; la providencia ha suscitado que a partir del diseño realizado por el señor Kiko Arguello (iniciador del Camino Neocatecumenal) de los espacios celebrativos, habitacionales y comunitarios,   se promoviera la dignidad

de una gran cantidad de personas que  por su condición socio económica jamás habrían podido acceder a dichos espacios.

Tanto jóvenes como adultos han aprendido, durante estos años, a vivir con dignidad no sólo recibiendo las catequesis que se imparten en las parroquias sino celebrando retiros espirituales de tres o cuatro días en un lugar decente, sobrio, elegante y apto para escuchar la voz de Dios.

La Providencia Divina

Han sido las Comunidades del Camino Neocatecumenal que de la mano del Equipo Responsable Nacional, para entonces constituido por el Padre Alonso Gómez Fernández (responsable), Pedro Sanchez y María Fernanda Benejan, se han dedicado a la consecución de los terrenos y de los fondos necesarios para que  poco a poco y ayudados por la providencia divina fuera surgiendo la Casa que diecisiete años después se ha concluido.

Promoviendo la dignidad

Hemos visto que a lo largo de estos años se han conjugado varios factores que han ido haciendo de la Casa un Centro de Formación cristiana, humana y por ende de promoción social; la providencia ha suscitado que a partir del diseño realizado por el señor Kiko Arguello (iniciador del Camino Neocatecumenal) de los espacios celebrativos, habitacionales y comunitarios, se promoviera la

dignidad de una gran cantidad de personas que  por su condición socio económica jamás habrían podido acceder a dichos espacios.

Tanto jóvenes como adultos han aprendido, durante estos años, a vivir con dignidad no sólo recibiendo las catequesis que se imparten en las parroquias sino celebrando retiros espirituales de tres o cuatro días en un lugar decente, sobrio, elegante y apto para escuchar la voz de Dios.

El don del Servicio

Es claro que éste proyecto tiene el peligro, de que ante la preocupación por su administración y sostenimiento se convierta en un ente de tipo empresarial que dirigido solamente con visiones económicas, no permita el desarrollo de su fin primario, que es la Nueva Evangelización.

Las Vírgenes Consagradas

Ante este peligro el Señor ha llamado a un grupo de hermanas que desde los inicios han dejado sus bienes y proyectos, ofreciendo su vida entera al servicio de las personas que asisten a las convivencias, cubriendo primero todas las necesidades de preparación y servicio de los alimentos, como la limpieza y afinación de los más mínimos detalles en las salas, las habitaciones y los espacios comunes.

Esto ha significado para la Casa la posibilidad de desarrollar las actividades gratuitamente, de manera que los hermanos sólo pagan por lo consumido ya que la Casa para estos fines no tiene empleados, y además el suave olor de la donación que hacen estas hermanas produce en los que visitan la Casa una impresión estética que supera la belleza de sus instalaciones y genera el verdadero espíritu de agradecimiento a la Iglesia y a Jesucristo que “por amor se hizo pobre siendo rico,  para que por su pobreza fuéramos enriquecidos” (2 Cor 8,9).

Atrio de los Gentiles

La Casa no solamente está evangelizando a nivel eclesial, sino además a nivel social, ya que son muchas las instituciones que agradecen las instalaciones unidas al ambiente ecológico que posee para realizar seminarios, talleres de capacitación y demás eventos, ampliando así el rango de acción evangelizadora y constituyéndose en un “atrio de los gentiles”, para que también los alejados puedan encontrarse con la belleza de Cristo.

Atrio de los Gentiles

La Casa no solamente está evangelizando a nivel eclesial, sino además a nivel social, ya que son muchas las instituciones que agradecen las instalaciones unidas al ambiente ecológico que posee para realizar seminarios, talleres de capacitación y demás eventos, ampliando así el rango de acción evangelizadora y constituyéndose en un “atrio de los gentiles”, para que también los alejados puedan encontrarse con la belleza de Cristo.

La Vírgen de la Altagracia

No por casualidad la Casa tiene el dulce nombre de Nuestra Señora de la Altagracia porque ha sido ella, la Virgen, quien ha inspirado el Camino Neocatecumenal y la Casa Arquidiocesana para que el buen vino de la resurrección de Cristo llegue hasta los confines de la tierra. Confiamos en su protección para que sean los pobres, los cojos, los ciegos, los alejados, quienes puedan “gustar y ver qué bueno es el Señor” (Salmo 34,9).

La Vírgen de la Altagracia

No por casualidad la Casa tiene el dulce nombre de Nuestra Señora de la Altagracia porque ha sido ella, la Virgen, quien ha inspirado el Camino Neocatecumenal y la Casa Arquidiocesana para que el buen vino de la resurrección de Cristo llegue hasta los confines de la tierra. Confiamos en su protección para que sean los pobres, los cojos, los ciegos, los alejados, quienes puedan “gustar y ver qué bueno es el Señor” (Salmo 34,9).

Conoce nuestras instalaciones

 

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Autopista Las Americas Km 17,
Calle Los Pinos No. 8
Prados del Este
Apartado postal 1823
Santo Domingo, República Dominicana
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