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Consagradas

Vírgenes Consagradas

En sus Jardines el Señor ha visto bien sembrar un árbol cuyas ramas y las sombras que proyectan están dando mucha gloria a Dios.

Centro de Formación de Vírgenes

Este árbol que ha sembrado el Señor, es el florecimiento de la Consagración Virginal de Jóvenes que están recibiendo la impronta de Cristo esposo que con su sangre las está dotando de fuerzas en el servicio, regenerando la maternidad unida a la virginidad; es en el seno de esta Casa donde las jóvenes provenientes del Camino Neocatecumenal se están encontrando con esta vocación de modo que es un Centro de Formación de Vírgenes a nivel nacional e internacional y desde donde están siendo enviadas a lugares emblemáticos, como es el caso de la “Domus Galilaeae” en Israel y a un sinfín de misiones de muchos tipos en Europa incluyendo monasterios de clausura.

Este árbol que ha sembrado el Señor, es el florecimiento de la Consagración Virginal de Jóvenes que están recibiendo la impronta de Cristo esposo que con su sangre las está dotando de fuerzas en el servicio, regenerando la maternidad unida a la virginidad; es en el seno de esta Casa donde las jóvenes provenientes del Camino Neocatecumenal se están encontrando con esta vocación de modo que es un Centro de Formación de Vírgenes a nivel nacional e internacional y desde donde están siendo enviadas a lugares emblemáticos, como es el caso de la “Domus Galilaeae” en Israel y a un sinfín de misiones de muchos tipos en Europa incluyendo monasterios de clausura.

Como lo ha expresado Su Santidad el Papa Benedicto XVI: El Orden de las Vírgenes constituye una expresión particular de vida consagrada, que volvió a florecer en la Iglesia después del Concilio Vaticano II, pero sus raíces son antiguas; se hunden en los inicios de la vida evangélica cuando, como novedad inaudita, el corazón de algunas mujeres comenzó a abrirse al deseo de la virginidad consagrada: al deseo de entregar a Dios todo el ser que se realizó extraordinariamente por primera vez en la Virgen de Nazaret y en su ‘sí’.

Como lo ha expresado Su Santidad el Papa Benedicto XVI: El Orden de las Vírgenes constituye una expresión particular de vida consagrada, que volvió a florecer en la Iglesia después del Concilio Vaticano II, pero sus raíces son antiguas; se hunden en los inicios de la vida evangélica cuando, como novedad inaudita, el corazón de algunas mujeres comenzó a abrirse al deseo de la virginidad consagrada: al deseo de entregar a Dios todo el ser que se realizó extraordinariamente por primera vez en la Virgen de Nazaret y en su ‘sí’.

Matrimonio Espiritual con Cristo

Esta consagración al Señor Jesucristo como su esposo se realiza como la solemnidad de un matrimonio para dar sentido y carácter al servicio misionero. La Iglesia Arquidiocesana quiere rescatar este carisma  a la Virginidad y al matrimonio espiritual con Cristo.

De diversas edades y procedentes de variadas comunidades del país y de Haití, estas candidatas al orden de las vírgenes, vestidas de blanco como novias y con ramos de flores en las manos, son presentadas y entregadas por sus padres al Obispo quien las acoge y destina al servicio.

Durante la liturgia de consagración le es impuesto un anillo como alianza sacramental con Cristo su esposo. El Obispo les entrega el libro de la Liturgia de las Horas, para que la oración sea  que las acompañe en cada momento de su vida.

De diversas edades y procedentes de variadas comunidades del país y de Haití, estas candidatas al orden de las vírgenes, vestidas de blanco como novias y con ramos de flores en las manos, son presentadas y entregadas por sus padres al Obispo quien las acoge y destina al servicio.

Durante la liturgia de consagración le es impuesto un anillo como alianza sacramental con Cristo su esposo. El Obispo les entrega el libro de la Liturgia de las Horas, para que la oración sea  que las acompañe en cada momento de su vida.

Al Servicio de la Nueva Evangelización

Es claro que esta Casa tiene el peligro, de que ante la preocupación por su administración y sostenimiento se convierta en un ente de tipo empresarial que dirigido solamente con visiones económicas, no permita el desarrollo de su fin primario, que es la Nueva Evangelización.

Ante este peligro el Señor ha llamado a un grupo de hermanas que desde los inicios han dejado sus bienes y proyectos, ofreciendo su vida entera al servicio de las personas que asisten a las convivencias, cubriendo primero todas las necesidades de preparación y servicio de los alimentos, como la limpieza y afinación de los más mínimos detalles en las salas, las habitaciones y los espacios comunes.

Ante este peligro el Señor ha llamado a un grupo de hermanas que desde los inicios han dejado sus bienes y proyectos, ofreciendo su vida entera al servicio de las personas que asisten a las convivencias, cubriendo primero todas las necesidades de preparación y servicio de los alimentos, como la limpieza y afinación de los más mínimos detalles en las salas, las habitaciones y los espacios comunes.

Esto ha significado para la Casa la posibilidad de desarrollar las actividades gratuitamente, de manera que los hermanos sólo pagan por lo consumido ya que la Casa para estos fines no tiene empleados, y además el suave olor de la donación que hacen estas hermanas produce en los que visitan la Casa una impresión estética que supera la belleza de sus instalaciones y genera el verdadero espíritu de agradecimiento a la Iglesia y a Jesucristo que “por amor se hizo pobre siendo rico,  para que por su pobreza fuéramos enriquecidos” (2 Cor 8,9).